miércoles, 4 de febrero de 2026

CORTES DE LA FRONTERA-CASA DE PIEDRA-CAÑADA DEL REAL TESORO-TORRE DEL PASO-CORTIJO DEL ADALID-MIRADOR DEL CORCHO-CORTES DE LA FRONTERA

  "Si los hombres que habitan la Serranía de Ronda se decidieran a explorar las innumerables bellezas que atesora su tierra, la más romántica de la provincia de Málaga y acaso de Andalucía..."

Diego Vázquez Otero



Localidad de referencia: Cortes de la Frontera (Málaga)

EntornoValle del Guadiaro

TrazadoCircular

Duración7 horas

DificultadMedia

Distancia14,3 kms

Altura máxima690 m. s. n. m.

Altura mínima: 318 m. s. n. m.

Desnivel positivo: 495 m

Desnivel negativo: 495 m



CORTES DE LA FRONTERA

Cortes de la Frontera es un municipio perteneciente a la provincia andaluza de Málaga, al sur de España. Situado en las últimas estribaciones de la Serranía de Ronda, dominando el cauce del río Guadiaro a los pies de Sierra Blanquilla y Sierra de los Pinos. Lugar de asentamientos fenicios, musulmanes, judíos y por último los cristianos.

El corcho es la industria principal de Cortes de la Frontera.


El municipio de Cortes que conocemos en la actualidad es posterior a la conquista castellana, que desplazó su asentamiento desde las enriscadas alturas de la sierra a las proximidades del valle fluvial en la que se encuentra hoy en día.

El trazado actual de Cortes de la Frontera es de época moderna (siglos XVII – XVIII), sus calles principales son rectas y anchas. En la calle Real se encuentran la Iglesia Nuestra Señora del Rosario del siglo XVIII y el edificio del Ayuntamiento, de estilo neo-clásico de 1.784.

Emplazado en el Valle del Guadiaro, se halla mucho más romanizado que las vecinas tierras del Genal. Consta de un extenso término municipal y con una larga lista de lugares que ha arrojado restos romanos y hallazgos numásticos (disciplina que estudia monedas y medallas, especialmente las antiguas), sobresaliendo especialmente de la antigua ciudad romana de Saepo, mencionada por Plinio en la Beturia céltico-rondeña.

En 1.770, el ilustrado cura de Cortes, Francisco Xavier Espinosa, menciona en su obra la ubicación de Saepo y una serie de parajes con huellas de romanización: Castillo de Las Lomas, Majada del Alférez, La Campanilla, Hueco de la Purga, Puerto de la Barrida, El Tesorillo, Cortijo del Adalid, Las Corralas, Fuente de la Zarza, Cobatones, Piedras Pardas, Almendral, La Mimbre y Molino de Arriba.

En el término municipal de Cortes de la Frontera (de la Frontera, añadido por los castellanos tras su conquista), tiene tres importantes despoblados: por un lado, el ya mencionado Saepo, el despoblado andalusí del Peñón de Benajú y el más conocido, La Sauceda, mencionado por Vicente Espinel en su obra “El Escudero de Marcos Obregón” y por Miguel de Cervantes en su novela “El Coloquio de los Perros”.

También cuenta con dos pedanías a orillas del Guadiaro, la Cañada del Real Tesoro conocida como la estación de Cortes, y El Colmenar, conocido como la estación de Gaucín por su cercanía a dicha localidad.


Personas Ilustres de Cortes de la Frontera


Francisco Javier Espinosa y Aguilera

Francisco Javier Espinosa y Aguilera, conocido por “el cura de Cortes” es na persona que ha pasado desapercibida por la historiografía arqueológica malagueña. Se tiene conocimientos de sus labores de sacerdocio al frente de la iglesia parroquial de Cortes de la Frontera, así como sus estudios en el Sacromonte de Granada y su relación con la historia local, lo que le llevaría a ser uno de los primeros eruditos en atestiguar las ruinas romanas cercanas al término de Cortes de la Frontera. Sin embargo, la información se quedaba detenida en ese punto.

Era natural de Cortes de la Frontera, hijo de Antonio Espinosa y Aguilera y de María Pérez del Corral. No se sabe exactamente su edad, pues no se ha podido encontrar ningún documento que expresase dicha cifra, pero se sabe que era el hijo mayor del matrimonio con una hermana menor de nombre Sebastiana Rosalía y que nació en 1724, por lo que el nacimiento de Francisco Javier se podría establecer entre finales de la década de 1710 y el inicio de 1720.

La información de sus padres es breve, se sabe que vivieron en Cortes de la Frontera, donde criaron a sus hijos y se cree que eran miembros de una acomodada familia de hidalgos , con raíces en Benadalid. No obstante, hay una documentación notarial que nos advierte que uno de los tíos del padre, de nombre Antonio Agustín de Aguilera, aparte de licenciado, era beneficiado y cura de las iglesias de Benalauría y Benadalid.


Carrera eclesiástica


Desde pequeño fue educado en la religión católica y con la presencia de clérigos en la familia no tardó en declinarse para el sacerdocio, realizando los estudios de Teología en la abadía del Sacromonte de Granada, donde conoció a Cristóbal Medina Conde, con el que mantendría una estrecha amistad a lo largo de su vida. Desde su época de estudiante, fue un gran aficionado a las antigüedades y conocía mu bien a los autores clásicos latinos, lo que motivó un destacado gusto por la historia antigua y la arqueología, decidiendo ocupar su vida con algo más que las tareas del sacerdocio.

Para que Francisco Javier ascendiese al compromiso eclesiástico, sus padres fundaron una capellanía en 1735, debido a su vida pía y a la aplicación que estaba demostrando en sus estudios , lo que demuestra que en ese momento que estaba cursando y formándose en el Sacromonte.


La participación de Francisco Javier Espinosa y Aguilera en la ilustración del siglo XVIII


La amistad que tenía con Cristóbal Medina Conde, en su madurez, en la recogida de datos sobre Cortes de la Frontera, en respuesta a un cuestionario que el canónigo le remitió en 1773. Con la información obtenida de todas las parroquias, Cristóbal Medina estaba fraguando un Diccionario Geográfico Malacitano. Por desgracia, las respuestas de Espinosa se habían perdido, aunque Medina Conde utilizó sus datos en sus Conversaciones Históricas Malagueñas.


Arqueólogo y anticuario

A parte de su vida como clérigo, Francisco Javier Espinosa pasará a la historia como arqueólogo y anticuario, aunque esta última faceta no se conocen más evidencias que las expresadas por él mismo en sus cartas y donde señala la existencia de un pequeño museo donde alberga monedas, medallas, trozos de vasijas y vidrios de época romana, elementos que se llevo de un lugar conocido como Melonar y en la Dehesa de la Fantasía. Cerca de ese lugar, Espinosa hizo una excavación en la que encontró un sepulcro que tenía forma de arca, con ladrillos de un pie de largo, medio de ancho y dos dedos de grosor.


Últimas noticias sobre Francisco Javier Espinosa y Aguilera


Por desgracia no se ha podido encontrar el testamento de Francisco Javier Espinosa en los fondos de protocolos del Archivo Histórico Provincial de Málaga, en la que se formula dos hipótesis: que no hiciera testamento por una muerte repentina o, que su fallecimiento no se produjera en Cortes de la Frontera. También hay que tener en cuenta que en 1766 solicita a Madrid un puesto en cualquiera de las catedrales de Andalucía, reiterando dicha solicitud en 1771 e instando que le dé acomodo conforme a sus méritos. Pudo hacer testamento en Benadalid al igual que su hermana, que hizo tres testamentos, uno en Benadalid y dos en Cortes de la Frontera y todos se conservan, pero no existen evidencias en el Archivo Provincial de Málaga sobre documentos notariales en Benadalid.

En el Diccionario de escritores de Málaga y su provincia, sostiene con seguridad que Francisco Javier Espinosa y Aguilera vivió en la ciudad de Málaga en el último tercio del siglo XVIII. Aunque en el citado diccionario existen lagunas y errores cuando abordan la figura de Francisco Javier, por lo que la credibilidad del mismo es objetable. Cabe la posibilidad, de que en el ocaso de su vida, se retirara a un convento o monasterio, ya que no quedó constancia en ningún documento que estuviese al cuidado de su hermana.

Al igual que tampoco hay testimonio a la edad que muere Francisco Javier Espinosa y Aguilera. La figura de su hermana y la documentación de la misma nos da una pista de la fecha de su nacimiento como la de su muerte. Como habíamos comentado antes, su hermana Sebastiana Rosalía nació en 1724, y era menor que su hermano Francisco Javier, por lo que el nacimiento de él estaría entre finales de la década de 1710 y principio de la década de 1720.

En cuanto a su defunción, la documentación advierte que a inicios de 1780 ya era anciano, siendo la última referencia documental es de finales de 1781, momento en el que manda el famoso mapa de Cortes de la Frontera al cartógrafo Tomás López. Sin embargo, cuando su hermana realiza su primer testamento en 1787, atestigua que su hermano había fallecido. Por lo que su muerte podría rondar en torno a los 60 o 70 años.


José Serrano Valdenebro


Don José Serrano Valdenebro. Nació en Cortes de la Frontera el 5 de noviembre de 1743. Sus padres, José Serrano Arjona y Francisca Valdenebro y Ruiz. En 1759 ingresó en el Ejército, donde desarrolló toda su carrera.

El 1 de marzo de 1810 se produjo su nombramiento por las partidas patriotas de la zona oriental a jefe de escuadra, mando militar de la Armada que en aquella época era equivalente al mariscal de campo en el Ejército de Tierra, o vicealmirante en términos modernos. Aunque en un primer momento fue aupado por los serranos, la Regencia no tuvo más remedio que ratificar su nombramiento veinte días después. El mismo Valdenebro lo relata así: “Quando la madrugada del 1 de marzo se oyó un gran ruido a las puertas del chozón llamándonos. Era una multitud de paisanos, gente principal de Gausín, Cortes y otros pueblos, en legación para que tomase el mando de la Sierra, sometiéndose de acuerdo a mis órdenes...”


Puesto que con el tiempo se vio obligado a dejar por cuestiones de salud: “quebrantadísima salud y el ningún recurso que me quedaba por obrar, me obligó, con la maior amargura, abandonarlo todo y dirigirme a Cádiz para tomar mi partido a presencia de la superioridad”.


El regreso de José Serrano Valdenebro al mando de las partidas en la Sierra


Fue Pedro Surga Cortés el que había ejercido como comandante en jefe de la Sierra hasta mediado de octubre, la Regencia ya había nombrado el 24 de agosto de nuevo a jefe de escuadra a Serrano Valdenebro como comandante en jefe de la Serranía de Ronda “debiendo estar todas las expresadas partidas a sus órdenes y obedecerlas sus comandantes, eso sí, sin perjuicios de las facultades competentes al comandante general del Campo de Gibraltar, que quedan íntegras en todas las demás”.


El 6 de marzo de 1814 fallece en Cartagena, Murcia.



Iglesia de Nuestra Señora del Rosario

Ayuntamiento de Cortes de la Frontera.




   Interesante y completa la ruta que propuso la amiga y gran senderista María José para el Club de Senderismo y Montaña Comando Preston. Una ruta que ya se ha propuesto en varias ocasiones pero que siempre apetece ir por el lugar tan estratégico que se encuentra. En el término municipal de Cortes linda el Valle del Guadiaro, el Parque Natural Sierra de Grazalema y el Parque Natural Los Alcornocales.
   Comenzamos la ruta al lado del restaurante Los Alcornocales que esta a la entrada de Cortes de la Frontera si se viene desde Benaoján, caminando por sus calles y visitamos el Parque de Las Camaretas y desde hay enlazamos con el sendero que baja a la Cañada del Real Tesoro (estación de Cortes). Antes de llegar a la Cañada del Real Tesoro pasamos por la Casa de Piedra, que fue una ermita paleocristiana, que eran construidas por los cristianos bajo el dominio musulmán.








Entrada a la Casa de Piedra.

      Llegamos a la Cañada del Real Tesoro en la que visitaremos La zúa. Desde la llegada del ferrocarril a finales del siglo XIX se le empezó a conocer  como la estación de Cortes. Se puso en funcionamiento el 24 de noviembre de 1892. Es un buen lugar para los amantes de la pesca, senderismo, observación de aves, paseos a caballo y fotografía entre otras muchas. Durante siglos fue un camino de pastoreo, de hay el nombre de "Cañada Real". Lo de adjuntar "Tesoro" se debe ha que hay una leyenda de cuando vivían los musulmanes, pues apenas 1 kilómetro hay los restos de un poblado nazarí, que tras la reconquista los musulmanes que no se quisieron quedar bajo el domino castellano partieron a toda prisa para tierras africanas portando solo lo que podían llevar dejando escondido los tesoros que no se pudieron llevar consigo con la intención de volver a por el tesoro, pero nunca volvieron.





El río Guadiaro a su paso por el Área Recreativa de la Zúa.



      Llegamos al Puente de la Pepa, donde subimos por un camino en el que cruzamos la vía del ferrocarril y después una angarilla para llegara la Torre del Paso. Antes de llegar hay un tramo complicado por lo cerrado de la maleza y bastante barro si ha llovido los días anteriores, pero es un tramo que le da aventura.




Torre del Paso.
    Construcción de época musulmana para controlar el paso de animales y personas.




    Una vez que disfrutamos del almuerzo junto a la Torre del Paso, seguimos el camino hasta llegar al Cortijo del Adalid y el Mirador del Corcho junto a la carretera de Cortes de la Frontera a Ubrique. Y por un sendero que va paralelo a la carretera hasta el Puerto Blanco que va se separa y va más directo a Cortes. 





Bibliografía:


-Rodríguez Calvente, José María. “Erudicción en la Serranía del XVIII. Aproximación a la biografía de Francisco Javier Espinosa y Aguilera”. Anejos de Takurunna. Anuario de estudios sobre Ronda y la Serranía. Número 3. Editorial La Serranía. Instituto de Estudios de Ronda y su Serranía. Real Maestranza de Caballería de Ronda.


-Martínez Enamorado, Virgilio. Chavarría Vargas, Juan Antonio. “Toponimia Mayor de la Serranía de Ronda”. Primera edición: diciembre de 2010. Editorial La Serranía, S. L. Ronda (Málaga).


-Siles Guerrero, Francisco. “Las Partidas de Guerrilla en la Serranía de Ronda. Durante la Guerra de la Independencia. Mito y Realidad Histórica (1810-1814)”. Primera edición: marzo de 2015. Editorial La Serranía, S. L. Alcalá del Valle (Cádiz).


-https://historia-hispanica.rah.es/biografias/42243-jose-serrano-valdenebro


 




domingo, 11 de enero de 2026

GARGANTA PULGA

 

  "Si los hombres que habitan la Serranía de Ronda se decidieran a explorar las innumerables bellezas que atesora su tierra, la más romántica de la provincia de Málaga y acaso de Andalucía..."

Diego Vázquez Otero


Localidad de referencia: Corte de la Frontera (Málaga)

Entorno: Parque Natural Los Alcornocales

Trazado: Circular

Dificultad: Media-Baja

Duración: 3 hora y 30 minutos

Distancia: 9 kms

Altura máxima: 578 m. s. n. m.

Altura mínima: 375 m. s. n. m.



CORTES DE LA FRONTERA

   Cortes de la Frontera es un municipio perteneciente a la provincia andaluza de Málaga, al sur de España. Situado en las últimas estribaciones de la Serranía de Ronda, dominando el cauce del río Guadiaro a los pies de Sierra Blanquilla y Sierra de los Pinos. Lugar de asentamientos fenicios, romanos, musulmanes, judíos y por último los cristianos. Se encuentra en un lugar privilegiado por su exuberante naturaleza, por su cercanía a la provincia de Cádiz y entre los limites del Parque Natural Sierra de Grazalema y el Parque Natural de Los Alcornocales.

   El corcho es la industria principal de Cortes de la Frontera.

   El municipio de Cortes que conocemos en la actualidad es posterior a la conquista castellana, que desplazó su asentamiento desde las enriscadas alturas de la sierra a las proximidades del valle fluvial en la que se encuentra hoy en día.

   El trazado actual de Cortes de la Frontera es de época moderna (siglos XVII – XVIII), sus calles principales son rectas y anchas. En la calle Real se encuentran la Iglesia Nuestra Señora del Rosario del siglo XVIII y el edificio del Ayuntamiento, de estilo neo-clásico de 1.784.

   Emplazado en el Valle del Guadiaro, se halla mucho más romanizado que las vecinas tierras del Genal. Consta de un extenso término municipal y con una larga lista de lugares que ha arrojado restos romanos y hallazgos numásticos (disciplina que estudia monedas y medallas, especialmente las antiguas), sobresaliendo especialmente de la antigua ciudad romana de Saepo, mencionada por Plinio en la Beturia céltico-rondeña.

   En 1.770, el ilustrado cura de Cortes, Francisco Xavier Espinosa, menciona en su obra la ubicación de Saepo y una serie de parajes con huellas de romanización: Castillo de Las Lomas, Majada del Alférez, La Campanilla, Hueco de la Purga, Puerto de la Barrida, El Tesorillo, Cortijo del Adalid, Las Corralas, Fuente de la Zarza, Cobatones, Piedras Pardas, Almendral, La Mimbre y Molino de Arriba.

   En el término municipal de Cortes de la Frontera (de la Frontera, añadido por los castellanos tras su conquista), tiene tres importantes despoblados: por un lado, el ya mencionado Saepo, el despoblado andalusí del Peñón de Benajú y el más conocido, La Sauceda, mencionado por Vicente Espinel en su obra “El Escudero de Marcos Obregón” y por Miguel de Cervantes en su novela “El Coloquio de los Perros”.

   También cuenta con dos pedanías a orillas del Guadiaro, la Cañada del Real Tesoro conocida como la estación de Cortes, y El Colmenar, conocido como la estación de Gaucín por su cercanía a dicha localidad.




Laguna de la Greera.


Caminaremos por un rincón del parque entre un bosque compuesto de alcornoques, quejigos y matorral mezclado por jaras y brezos.

También pasaremos por grandes rocas de arenisca.

El arroyo de Garganta de la Pulga, que desemboca en el río Guadiaro en el extremo norte del Cañón de las Buitreras.

Caminaremos entre caminos y senderos de descorche, que se realiza entre 9 años. Único trabajo donde quedan los arrieros que tanto transitaban la zona en el siglo XIX y que en época de la saca podemos ver como trabajan, pues se han mantenido las costumbres.

Aunque el árbol predominante es el alcornoque, también nos encontramos con encinas y quejigos.

En el libro de Diego Vázquez Otero, titulado “Leyendas y Tradiciones Malagueñas” hace referencia del lugar donde ya se situaba un poblado íbero, luego romano para después estuviese en posesión de los griegos imperiales que lo conservaron hasta el año 624 en el que el rey godo Suintilla se apropio, expulsándolos de España. En ese periodo paso a ser feudo de un conde llamado Pulga:


Cuenta una leyenda que en la parte más alta de este lugar se levantaba un castillo que cuyas torres llegaban a tocar las nubes. Dicho castillo, después de la invasión de los bárbaros fue residencia de un conde, señor feudal de todo el contorno, déspota muy dado al robo y a la crueldad, a quien llamaban Pulga, nombre que lleva este lugar.”

Dicho tirano disfrutaba haciendo arrojar en una profunda sima que existía al lado del castillo a los caminantes después de ser desvalijarlos y lo mismo con sus vasallos, sin permitir que se confesasen y sólo por satisfacer un capricho brutal.”


Texto: “Leyendas y Tradiciones Malagueñas”

-Diego Vázquez Otero


Posteriormente, en el año 711, ocupándola los árabes equipándolas con más defensas y que la tuvieron hasta el año 1248 que fue conquistada por Fernando III el Santo.


Resto de una choza, una de muchas que hay por la zona.





Puerto del Oso.









domingo, 14 de diciembre de 2025

CASA RÚA - VILLA APOLO

La Casa Rúa, con su historia dramática y su misterio, es uno de esos lugares que han caído en el olvido en el mundo de lo paranormal.

 

   “El nombre del suntuoso edificio, el de Villa Apolo, como lucía con letras de buen tamaño, en relieve, esculpidas, en lo más encumbrado de su modernista fachada, ornada por un paraje casi más onírico que real, de pinos, frondosas laderas y desbordante luz. Hay que decir que aparte de los dueños que le dieron nombre, este era extraño y con ningún sentido para la gente sencilla, más acostumbrada a otros con menos oes y largura, prefiriendo para mentarlas el más simple y familiar de Casa Rúa, por el apellido del rondeño constructor".

"Ronda de  Leyendas"

Antonio Garrido Domínguez


   A las afueras de Ronda, en el camino de la Virgen de la Cabeza se encuentra los restos de la Villa Apolo, siendo conocida por la mayoría de los rondeños como "Casa Rúa".

   A principios del siglo XX, el Maestro de obras Rúa comenzó las obras de esta casa de veraneo. En un principio no iba a contar con la pista de tenis y la piscina que finalmente se hizo y que terminaron siendo los símbolos de aquella hermosa construcción, cuando en aquella época era todo un lujo tener una casa de esas características, además fue la primera casa de campo de Ronda en tener electricidad. 

   Con un diseño acertado, con una entrada señorial y con una distribución que contaba con todas las comodidades, teniendo en cuenta en la época en la que se construyó. El proyecto de construcción albergaba otras dos casas que no se llegó a construir. En el año 1914 se terminaron las obras.


   El fotógrafo Miguel Martín plasmo con su cámara de fotos la casa en su máximo esplendor.


   En los años 50 la casa cambió de propietario. Fue Don José Hens de origen austriaco y afamado médico procedente de Córdoba y su esposa Doña Apolonia Tienda, y de hay pasó a llamarse "Villa Apolo". Ellos fueron lo que posteriormente construyeron la pista de tenis y la piscina.
   Según cuentan algunas personas que los conocieron decían que tenían varios hijos con grandes dotes para cantar y tocar instrumentos musicales. De hecho en la casa llegaron a tener dos pianos, imagen que se quedaba grabados en la mente de los rondeños que por allí pasaron.
Desde un principio la casa contaba con un sistema bastante rudimentario para abastecerse de agua, a pesar de tener esa imagen de mansión. El pozo del que se extraía el agua se encontraba en la torre que hay próxima a la vivienda junto a la cornisa. Mediante el desnivel el agua llegaba a un pozo, que estaba protegido con una reja para que nadie pudiera caer a su interior. Mediante una bomba eléctrica el agua era conducida a un gran deposito que estaba en la azotea para que se almacenara y posteriormente se distribuyera por toda la vivienda. Sobre la mencionada piscina la recuerdan que era bastante moderna moderna para la época, y las pista de tenis de cemento.
   El abastecimiento de la electricidad desde el Barrio de San Francisco. Comenzaba de un poste de madera que se encontraba al comienzo del camino de Los Molinos que desciende hasta la central eléctrica. Dicho tendido eléctrico iba desde el Barrio de San Francisco hasta la Villa Apolo mediante varios postes.
Según cuenta, se celebraban bodas, comuniones y fiestas de sociedad. Contaba con una capilla en la parte baja de la casa que se entraba por el jardín. En verano de cada año venía un sacerdote francés y oficiaba la misa en latín. En dicha planta baja también se encontraba las estancias del personal de servicio, dichas estancias no se comunicaba con la vivienda principal.
   La entrada principal, que se accede por una escalera, se llega una estancia con una hermosa cristalera.
   Su último propietario, Don José María Sánchez Robles y Tarín, hizo unos cambios en la década de los 80. Siendo su proyecto un hotel de lujo con una zona residencial, que es cuando dio comienzo los litigios con el Ayuntamiento de Ronda y/o la Junta de Andalucía.


Un hecho trágico

   Un lugar marcado por la tragedia. Cuando allí residía la familia Rúa, tenían contratadas a unas niñeras para el cuidado de sus hijos. Los días pasaban con normalidad hasta que un día una de las hijas desapareció sin dejar rastro alguno, la búsqueda fue exhaustiva, dieron la voz de alarma y la autoridades pusieron todo sus efectivos para la búsqueda de la niña.

   Este suceso inesperado fue solo el comienzo de una serie de sucesos que atormentarían la vida de la familia Rúa y a la vivienda, hechos que marcarían para siempre a la familia y la vivienda.

   Sillas que se movían, puertas que se abrían y voces que nadie sabían de dónde provenían.


Una noche de horror

   Era una noche de invierno más oscura de lo normal, el cielo estaba cubierto de densas nubes que amenazaban tormenta, cuando una de las niñeras también desapareció sin dejar rastro. Alarmados por la ausencia de la niñera que momentos antes estaba al cargo del cuidado de los niños. Buscaron en la piscina, y en los alrededores de la casa sin resultados, y no fue hasta cuando llegaron a la torre que ubicada cerca de la casa que fue construida por los franceses para controlar el paso por el Puente Nuevo cuando las tropas de Napoleón invadieron Ronda, y que en ese momento servia de torre de electricidad. Cuando llegaron en busca de respuesta, se encontraron con lo peor: un barreño de gran tamaño y en su interior el cuerpo sin vida, descuartizada de forma muy violenta de su hija desaparecida y sumergida en su propia sangre. El rostro de la niña reflejaba una expresión de verdadero terror, así lo demostraba sus ojos.

   Era tal el escenario tan atroz con el que se encontraron los padres, que el padre, paralizado por el pavor de tan déspota imagen que un pudo evitar de que su mujer cayera brutalmente al suelo por el desmayo sufrido.


Un espíritu sañudo

   Desde aquel fatídico incidente, el enclave se ha considerado como un lugar maldito. Según cuenta la leyenda, el espíritu de la niña asesinada tan vil, sigue merodeando por la torre.


   La torre era frecuentada por personas que practicaban escalada y solían ir para probar el material nuevo y para perfeccionar sus habilidades, hasta que un día uno de ellos cayó desde la parte superior de la torre cuando ya estaba listo para practicar un descenso y tuvo múltiples fracturas de huesos.

   Los más atrevidos que han entrado en la propiedad en las noches más oscuras y de tormentosas para descubrir la verdad que hay detrás de estos fenómenos y aseguran haber escuchado llantos y lamentos.


Investigación en la vivienda

   Un grupo de investigación fueron al lugar para descubrir la verdad que hay detrás de estos sucesos, equipados con cámaras, grabadoras de audio y otros dispositivos especializados para este tipo de investigaciones.

   Las cámaras captaron unas imágenes borrosas y unas figuras inquietantes en las habitaciones deterioradas. Los detectores de EMF (campo electromagnético) registraron alteraciones inexplicables, indicando la posible presencia de entidades sobrenaturales.

   Fueron testigos de haber escuchado susurros y risas infantiles provenientes de lo que fueron las habitaciones, así como golpes y suspiros.

   La Casa Rúa, con su historia dramática y su misterio, es uno de esos lugares que han caído en el olvido en el mundo de lo paranormal. Aunque se ha llevado a cabo en el lugar marcado por la tragedia y ha proporcionado evidencias intrigantes y testimonios estremecedores, el origen de estos fenómenos que se producen en la Casa Rúa sigue siendo un misterio sin resolver.



   Pero la historia no acaba hay. Cuando fue adquirida por el ingeniero cordobés, su mujer tuvo la tuberculosis, enfermedad letal en aquella época, de la que no se encontraba remedio ni forma de combatirla, consumía a la persona que lo era todo para él. Al contrario que la mayoría de las familias que vivían en Ronda y en la serranía, él no carecía de nada, reformo la vivienda para procurar darle mejor calidad de vida a su esposa, pero el destino tenía otros planes. Su esposa falleció y el no podía permanecer ni un día más en aquel lugar sin su amada esposa. Se marcho de la vivienda con lo puesto, dejando en el interior de la vivienda todo lo material. Sus hijos heredaron la villa pero no quisieron saber de ella por evitar recordar los últimos días de vida de su madre, que fueron la etapa más difícil de sus vidas, y por lo lejos que le pillaban. Allí quedó el mobiliario que sufrió de espolio y la construcción empezó a ser consumida poco a poco por el tiempo.




"Entonces, en la posguerra, no estaban los tiempos para otra cosa que no fueran los de ganarse a duras penas la vida, si es que podía, y no para indagar en la de dioses mitológicos, romanos o griegos, por muy nombrados que fueran, como era el todopoderoso Apolo. No otras razones, tácitamente, esgrimieron los que más a la vista la tenían a cada jornada, de paso para sus campos de labor, esparcidos a lo largo y ancho de todo el trayecto que moría en la rocosa ermita de la Virgen de la Cabeza: los campesinos, que a pie o en burros, que diariamente se la topaban, esplendorosa, en su camino.

Pero en honor a la verdad es necesario decir que que el nombre dado a la soberbia edificación (que lo era tanto por sus vastas, bien dispuestas e iluminadas dependencias como por el suelo en el que se ubicaba, entre prietos olivares, espigados y umbrosos campos de almendros y de encinas, torres medievales en airoso estado de conservación y visibles huellas del domino musulmán, de cara a fantásticos belvederes de pintorescas vistas, al borde del mismo hondón del Tajo, dominando el paisaje y el valle), muy tangencialmente tenía relación con el olímpico dios, y sí con el propio de la dueña, que Apolonia se llamaba, que fuera el que, de un modo u otro, se le dio a la vivienda, por deseo expreso de su esposo, pues pretendía que en ella resplandeciera con similar intensidad tanto reflejo de su amor como la esperanza nunca perdida de cura de una enfermedad que con labor de zapa, sin parar un momento, a todo correr, mataba a su mujer”. 

"Ronda de Leyendas"

Antonio Garrido Domínguez




   La torre que se encuentra junto a la cornisa fue construida por los franceses cuando ocuparon Ronda en la Guerra de Independencia. Su función es de torre vigía, principalmente controlar desde la distancia el paso por el Puente Nuevo. Por tanto tiene un valor histórico. Finalmente se utilizo como torreta de electricidad.







   Toda leyenda tiene un comienzo en un hecho real, pero con el tiempo se suele distorsionar y, lamentablemente los hay que añaden residuos a la historia.

   Hoy en día, y desde hace ya bastante décadas que se encuentra en un estado ruinoso y de hace pocos años han puesto una verja en la entrada para evitar la entrada de vehículos.